Frases por Email
A cada día le bastan sus temores, y no hay por qué anticipar los de mañana.
Ya a mi edad no se le teme a nadie, cuando no se le teme a la muerte.
Teme a quien te teme, aunque él sea una mosca y tú un elefante.
Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender.
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