Hemos olvidado que nuestra única meta es vivir y que vivir lo hacemos cada día y que en todas las horas de la jornada alcanzamos nuestras verdadera meta si vivimos... Los días son frutos y nuestro papel es comerlos.
El niño es realista; el muchacho, idealista; el hombre, escéptico, y el viejo, místico.
Las horas que limando están los días que royendo están los años.
Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo: incluso aquel que no tiene otra cosa cuenta con eso.
En el fondo de nosotros mismos siempre tenemos la misma edad.