Tiempo: lo que los hombres siempre tratan de matar, pero acaba por matarlos.
Es para mí una alegría oír sonar el reloj: veo transcurrida una hora de mi vida y me creo un poco más cerca de Dios.
¡Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad!
El tiempo no es sino la corriente en la que estoy pescando.
La única función del tiempo es consumirse: arde sin dejar cenizas.