El trabajo es una invasión de nuestra privacidad.
Nunca la persona llega a tal grado de perfección como cuando llena un impreso de solicitud de trabajo.
El trabajo es lo más divertido, podríamos pasarnos horas observándolo.
Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.
El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete ese principio es intrínsecamente injusta.