Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.
El anciano es un hombre que ya ha comido y observa cómo comen los demás.
En la vejez no se hace más que repetirse.
Cuando uno se hace viejo, gusta más releer que leer.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.