En la vejez se aprende mejor a esconder los fracasos; en la juventud, a soportarlos.
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.
Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo.
Todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie querría ser viejo.
La tragedia de la vejez no es que uno sea viejo, sino que uno es joven.