No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.
Eso que llaman verdad no es más que la eliminación de errores.
Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad.
Conoces lo que tu vocación pesa en ti. Y si la traicionas, es a ti a quien desfiguras; pero sabes que tu verdad se hará lentamente, porque es nacimiento de árbol y no hallazgo de una fórmula.
Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga.