La verdad es el mejor camuflaje. ¡Nadie la entiende!
La astucia puede tener vestidos, pero a la verdad le gusta ir desnuda.
Las verdades de los hombres tienen que ser como piedras y los cargos que ejercen, como cántaros: pase lo que pase debe romperse el cántaro.
Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado.
Si los hombres, una vez que han hallado la verdad, no volviesen a retorcerla, me daría por satisfecho.