Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado.
La verdad es una ortiga; el que la roza, apenas se pincha; al que la coge con fuerza y resolución no le hace nada.
El lenguaje de la verdad debe ser simple y sin artificios.
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.
Leyendo una biografía, recordad que la verdad no se presta nunca a una publicación.