La sangre se hereda, el vicio se apega.
Toda necesidad se calma y todo vicio crece con la satisfacción.
Bueno es carecer de vicios, pero es muy malo no tener tentaciones.
Ceder a un vicio cuesta más que mantener una familia.
¡Ay los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.