El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.
Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote, La divina comedia y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente.
La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
La gente, en general, soporta mucho mejor que se hable de sus vicios y crímenes, que de sus fracasos y debilidades.
Me avergüenzo de esos filósofos que no quieren desterrar ningún vicio si no está castigado por el juez.