La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.
La vida es dos pasos adelante y uno atrás.
La vida humana se parece a un camino cuya salida es un precipicio horroroso; nos advierten de ello desde los primeros pasos; pero el decreto está ya pronunciado: es preciso adelantar siempre sin poder retroceder.
La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan.
Vivir plenamente produce un cansancio infinito, pero muy gratificante.