La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.
La vida es un juego de probabilidades terribles; si fuera una apuesta no intervendrías en ella.
No se puede tener otra tarea en cuanto a la vida que la de conservarla hasta morir.
Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría.
La vida es la constante sorpresa de saber que existo.