No se tome la vida demasiado en serio; nunca saldrá usted vivo de ella.
El secreto para vivir en paz con todos consiste en el arte de comprender a cada uno según su individualidad.
La vida carece de valor si no nos produce satisfacciones. Entre éstas, la más valiosa es la sociedad racional, que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud.
La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida.
Dormía y soñaba que la vida era bella; desperté y advertí que la vida era deber.