La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias.
Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.
La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón.
La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.
La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve.