No podemos ver a la virtud sin amarla, ni amarla sin ser felices.
Las gentes virtuosas desacreditan la virtud.
La virtud es el punto medio entre dos vicios opuestos.
Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas.
Si el semblante de la virtud pudiera verse, enamoraría a todos.