El hombre no vive de otra cosa que de religión o de ilusiones.
No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa.
El arte de vivir es sacrificar una pasión baja a otra más alta.
Para vivir existen tres métodos: mendigar, robar o realizar algo.
Esforcémonos en vivir con decencia y dejemos a los murmuradores que digan lo que les plazca.